En resumidas cuentas, digamos que es una película rara, no abstracta, digamos que es una película CONCEPTUAL.
Yo conocía poco de Matthew Barney, sabia que era novio de Bjork y que según rumores era un artista conceptual muy pesado. (habrá algo más pesado que compartir el desayuno con Bjork) y que había hecho una movie en la que esta cantante islandesa había colaborado con la música.
Mi padre y yo tenemos en común el apellido, el tipo de sangre y la forma de los dedos gordos de los pies, fuera de eso, no encuentro algo que me una a el, pero de un tiempo acá, creo que por la madurez de ambos nos vamos queriendo mucho, y hoy por la mañana admito querer mucho a ese viejo lineal que me dió la vida.
Cuando tuve en mis manos la película Cremaster, me imagine viéndola solo, en mi cuarto, con las luces apagadas y fumando un cigarro de tabaco: rituales de la universidad, días en que la producción cinematográfica-literaria, fanzinera y plástica tenia un orden principal, hoy antepongo mi estabilidad mental ante cualquier cosa y para conseguir esta tengo que solventar una relación sentimental, por lo tanto hago muchas cosas con mi novia y para nada me desagrada pues tenemos gustos similares. Solo que esta vez era diferente, era la parte 3 del Cremaster Cycle, la obra magna del arte conceptual, la película que según, tardo 8 años en ser terminada y por lo tanto se le invirtió una millonada de dólares, tenia conmigo la película que ordenó fuera cerrado el Museo Guggenheim para usarlo cono escenario.
Pensé que verla sin compañía era un acto por demás ordinario y verla con mi novia sería una capítulo de Dawson´s Creek (Joe, ven a mi casa a ver una “nueva” película de Fellini) por lo tanto me armé de valor y le dije a mi padre: ¨papá, vamos a ver una película juntos¨. Y así hacer aun más conceptual el pedo.
La última vez que mi padre tuvo injerencia en una actividad cultural mía fue al detenerme un globo azúl lleno de agua mientras yo lo fotografiaba para la bienal del 2001 y la última crítica constructiva que tuvo hacia una propuesta plástica fue su famoso y por demás abstracto comentario “ver tu arte es lo mismo que ver un perro cagando¨ razónes suficientes para desligarlo de mis actividades.
Ya han pasado muchos años desde esos dificiles días, la relación con mi padre se ha pulido y hemos entendido que somos de mundos diferentes y que somos felices sonriéndonos cuando nos vemos y ayudándonos en lo más básic razón por la cual dude en invitarlo a ver juntos el DVD de Cremaster 3 pero a fin de cuentas lo hice.
Mi padre se sintió halagado a tal invitación y antes de poner la película corrió al refrigerador y trajo 2 cervezas, me vió con miedo, como si su acto amoroso fuera a infringir alguna ley del arte contemporáneo, yo sonreí y la agradecí esa Tecate light bien fría, dije en voz alta LISTO y la película empezó.
El DVD Cremaster The order, no es más que una serie de imágenes musicalizadas, y tratando de encontrarle forma, digamos que un personaje con una servilleta en la boca que chorrea sangre trata de subir cada uno de los pisos del Guggenheim y en cada piso se topa con una cosa rara, muy conceptual.
Una mujer que no tiene piernas puede caminar con unas de cristal que se le mandaron hacer para la película, un grupo de punk que toca mientras un señor vestido como fumigador vierte cera liquida en una tina. Imagenes C O N C E P T U A L E S.
En ratos veía a mi padre ansioso por meter su mano en el plato de los cacahuates pero se contenía por temor a una represalia mía y se limitaba a parpadear y darle sorbos largos a su Tecate, yo por mi parte me sentía invadido por una pena ajena grandísima y de igual forma le daba sorbos grandes a la Tecate.
La película tuvo una duración de 30 minutos en forma lineal pues existe otra forma de verla al presionar el botón de ángulo (algo así como un libro interactivo) pero mi padre y yo solo vimos la forma lineal.
Cuando en pantalla empezaron a salir los créditos mi padre con una cara de sorpresa me dice con voz suave ^ponle en pausa hijo, voy por otra cheve, ta muy buena la película^ yo sonrío pues al parecer mi padre se ha vuelto blando con el paso de los años y a pesar de ver una estafa de película, está contento pues lo ve como un acto familiar.
Antes de que mi padre saliera del cuarto me limité a decir, ^la película termino apá, vamos por unos tacos para cenar^.
En el camino a los tacos, mi padre me bombardeo de preguntas acerca de la película pues a pesar de no entenderla (cosa que compartí con el) si le sembró dudas e hizo énfasis en la escena donde la chica sin piernas puede caminar con las piernas de cristal diciendo: ^me da cosa en la panza ver a esa señora caminando hijo^.
Yo no supe que decirle y comenté que era una película muy muy loca y que a veces los artistas plásticos no se entienden ni ellos. Llegamos a los tacos y le dije que el fin de semana viéramos juntos el partido de la chivas, comentario que lo puso muy contento, tanto que se pagó las gringas y tacos al pastor que cenamos.
Acerca de la película, en teoría, no puedo opinar bien hasta que no vea la serie completa, que supuestamente, tiene que presentarse solo en 35 milímetros y este DVD es solo una de las cosas alternas para dar a conocer el enigmático proyecto
Cremaster Cycle. ( Y según Erich Martino de
Dixo.com el ciclo completo se presentó en el pasado festival de cine contemporáneo de la ciudad de México y como en este país pareciera unas veces que el D.F. es México y a la banda del Conarte dudo conozcan algo de esto pues no ha llegado a Monterrey) pero si puedo opinar algo acerca del DVD que ví con mi padre.
Y es lo siguiente…
Cremaster 3, The order, es una reverenda mamada, probablemente Matthew Barney ya se elevó y hace cosas que nosotros los mundanos no entendemos (yo me elevaría al desayunar diariamente Corn Pops con Bjork) o de plano es un reverendo pendejo.
En esta ocasión le haré caso a mi padre pues el fin de semana pasada vimos juntos un partido de las chivas y en el medio tiempo me dijo algo en confianza ¨hijo, creo que el artista plástico que hizo esa película que vimos es un pendejo, me gustan más tus fotos y tus videos¨.
Confieso me sentí halagado con las palabras de mi padre si bien el no es un conocedor del arte contemporáneo ni yo un artista plástico, a estas alturas y con propuestas tan “ elevadas” como las de Matthew Barney cualquiera con buenos contactos y con mucho dinero puede hacer una obra conceptual.
Ese día mi padre y yo no hablamos más del tema y seguimos viendo el partido de las Chivas.